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Hace
unas días ha llegado a mis manos una foto de finales
de los cincuenta. Entonces yo era párroco en
Castellar de Santisteban hoy
sólo Castellar. En la foto estamos un cura
ensotanado (el que suscribe), un guardia civil y un
guarda rural debidamente uniformados, cuyos nombres no
recuerdo y otro feligrés, que creo recordar era uno
de los numerosos hermanos Ropa, ferviente familia
castellariega.
Hay otras dos
personas, sin duda, las
más interesantes de este variopinto
conjunto: una señora o señorita enviada por la
Universidad de Sevilla en busca de datos arqueológicos
relacionados con las Cuevas de la Lobera, sito a un
par de kilómetros, junto a la carretera de El
Condado, en dirección a Sorilhuela del Guadalimar. Creo recordar que se llamaba doña
Concha (1), pero he olvidado el apellido. El
personaje central es don
Juan de Dios González, licenciado en Filosofía y
Letras, profesor jubilado, hombre erudito, cronista a
la sazón del pueblo, conocedor y amante de su
historia.
Al fondo (la
foto no es muy buena) el farallón en que se encuentra
la Cueva de la Lobera y el interesante Santuario
Ibero, en la que varias veces recé el breviario, me
daba devoción hacerlo, uniéndome a las oraciones de
nuestros antepasados que allí rezaron y ofrecieron
sus exvotos a
los dioses, objeto de su fe y religiosidad.
En otras
visitas, don Juan de Dios me había explicado las
curiosas características de este milenario lugar de
culto, con sus singulares filas de hornacinas pequeñas
separadas por diminutas columnas, para las numerosas
deidades, así como las fosas donde habían sido
enterradas los exvotos de hierro y de plata, que habían
dejado en posturas orantes para perpetuar sus
peticiones. A estos exvotos, hallados en gran cantidad
a comienzos del siglo XX, los habitantes de Castellar
los llamaban “mingos” y los habían vendido por
cientos y tal vez millares a chamarileros.
En el Museo
Arqueológico de Barcelona hay una amplia vitrina, en
la que se encuentran recogidos por grupos homogéneos,
con una honrada cartela en la que se reconoce su
origen: del “Santuario Ibero de Castellar, en la
provincia de Jaén”. Lástima que la ignorancia y el
afán de lucro fácil haya privado a nuestro museo
provincial, o al mismo pueblo de Castellar de esa
riqueza religioso-arqueológica.
Ahora que se
habla de dedicar un museo en la capital jiennense a la
riqueza ibérica de nuestra provincia, sería buena
ocasión para hacer con el Museo de Barcelona las
gestiones pertinentes para esa recuperación.
Notas
de la redacción de AMC
(1)
Su nombre completo es Conchita Fernández Chicano,
directora del Museo Provincial de Sevilla.
(2)
Don Juan de Dios González Carral, alcalde de
Castellar desde el 27 de marzo de 1924 al 26 de
febrero de 1930. Falleció el 6 de marzo de 1975.
Nombrado el 22 de febrero de 1996 Hijo
Predilecto de Castellar.
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