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Adelina Valenzuela Tamayo |
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por Miguel Virivay, Catedrático de Dibujo y crítico de Arte del Diario Jaén |
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Adelina Valenzuela Tamayo, nace en Cazorla, Jaén, el 16 de noviembre de 1945. Está casada en Castellar y se licenció en Ciencias Políticas; sin embargo, actualmente su atención está centrada en el arte, más concretamente, en la pintura. Comenzó a estudiar en Madrid, en la conocida Academia del artista Eduardo Peña; posteriormente amplió conocimientos en otras actividades relacionadas con talleres artísticos Hoy sus obras están representadas en el Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Cuenca, y en el Museo de Llanes, Asturias. Durante su trayectoria ha realizado una veintena de exposiciones personales (*); sus obras han estado expuestas en otras tantas exposiciones colectivas, de carácter nacional. Con una manera de pintar de concepto estructurado, las formas que integran sus cuadros tienen un marcado concepto del equilibrio y marcada tendencia a destacar los volúmenes. En cuanto a la mirada que prevalece en las superficies pintadas por la artista, se deja atraer por un sentido del recuerdo, a veces poético y un tanto añorante; no obstante la amplitud de los temas cultivados: bodegones, paisajes y figuras... en los que el color adquiere mesura y se dispone a desvelar las formas con el sigilo que, por otra parte, caracteriza su atemperada contundencia. Dos maneras que se integran en presencias bien definidas y, paradójicamente, veladas en los espacios del tiempo que las habita. Pintura de mesuras siempre con tendencia a las gamas cálidas y, en menor sentido, las azuladamente verdosas y grises de manera más continuada. En cualquiera de los casos citados, la pintora deja la materia sobre la superficie (tela o madera) con marcado deseo de transparencia, en un sucederse de delicadas capas oleosas por las que respiran, convertidas en matices, las gamas de colores que han sido dejadas con anterioridad. Así, un clima de fluidez generalizada y, en -ocasiones, de precisión de otros contornos que, en algunos casos, delimitan partes de las formas, en tanto que en otras áreas, la dejan como una conjunta sensación en el espacio, en un concepto de percepción aéreas con tendencia a la planimetría del cuadro. Entre sus obras, destacan las figuras femeninas, especialmente sutiles en las formas, bien dibujadas, que las hacen visibles o las diluyen ante el contemplador. En cuanto a sus paisajes, suelen mantener cierta magia, a partir del diálogo del detalle y la sencillez ¡cónica de otros elementos. Tal es el caso de su obra "Casa donde vivió Machado en Segovia". Oleo sobre tabla (50 X 70 cm.) cuya representación pictórica conserva en su exponente un correlato que sabe unir las distancias de dos momentos con la vocación constante que suele mantener el recuerdo. De ahí el crecido interés de esta obra y, en general, gran parte de los cuadros de esta pintora. _____________ (*) Siendo la exposición más inmediata la que reunirá su ultima obra, en el otoño del año 2.000, en la Galería Infantas de Madrid; galería conocida en Jaén por haber colaborado con el Excmo. Ayuntamiento de Castellar en el I Certamen de Pintura de dicha localidad. |
En el homenaje a Antonio Robledo: Adelina en el centro, a su derecha su esposo don Fernando Malo, ilustre abogado del Colegio de Madrid; a su izquierda Conchita Roa y de pie Mariano Muzas.
Miguel Virivay entre Conchita Roa y Constantino Ungueti formndo parte del Jurado del I Certamen de Pintura Rápida de Castellar
Segunda planta del Ayto. de Castellar: Al fondo el cuadro de Palacio, cuya autora es Adelina Valenzuela
Cuadro de Palacio |