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Hace un rato hicieron mutis
Don Mendo de Benavides,
Don Francisco de Quevedo
y el conde de Portalegre,
van diciendo: "¡ay, que no puedo,!"
pero se han subido hasta
la Torre del Homenaje
para contemplar las vistas
que desde allí se divisan.
Don Mendo a un rincón se ha ido,
meditando, pensativo.
Llama a los dos y les dice,
señalando con el dedo
el lugar que ha de ocupar
la Capilla de Santiago
que allí piensa edificar.
-¿Con capellaes,
senor?
( le dice el de Portalegre )
-Veinticuatro y el Mayor
que hará que se cumpla el culto,
el trabajo y la oración,
así como la instrucción,
pues quiero que también sepan
que detrás irá un Colegio
donde puedan estudiar
los hijos de Castellar,
de Santisteban y Navas.
Me he propuesto dejar
en mantillas a Cisneros,
pues voy a donar mis dineros,
fincas, olivas y huertos
que tengo en este lugar
y en Peal y en Villanueva,
en Ibros y en Sorihuela,
en Santisteban, la Iruela,
en Linares y en Arquillos,
Úbeda y Villacarrillo...
-Parad ya, Ilustrísima
que me están entrando ganas
de meterme a monaguillo,
aunque más bien por mi edad
debería ser sacristán,
pues a Capellán no llego.
- Ciencia no os falta, Quevedo.
Ya sé que habeis estudiado
en el Colegio del Rey
allá en Alcalá de Henares,
primeras letras, Madrid
y también en Salamanca,
incluído Valladolid,
donde yo también estuve,
- (Lo sabe todo este hombre...)
que colmasteis la paciencia
de vuestros cien preceptores.
Sé algo de vuestra obra,
el filo de vuestra pluma
y los fustazos que dais
a todo aquel que presuma
de creerse superior
al resto de los mortales.
Me río con vuestra ironía
y pienso, al fin, como vos:
"vanidad de vanidades..."
Sigo contandoos mis planes:
Deseo ser enterrado
al pie del Altar Mayor.
-¡Qué cosas decís, por Dios!.
¡Se me ha erizado el cabello!.
Pobre Capellán Mayor,
diciendo la Santa Misa
y pensando que a sus pies
estais vos en camisa
y que una mano liviana
le estira de la sotana...
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